Cristian Andrés Quintero Sarmiento
Universidad de La Sabana
08/05/2018
“El maestro deja una
huella para la eternidad; nunca puede decir cuándo se detiene su influencia” Henry Adams.
Recuerdo la primera vez que tuve clase con
Cobos. Eran las 7:48 y estaba un poco ansioso, quería saber de qué se trataba,
quería saber si la clase iba a ser pesada o se podía sobrellevar. Al momento
que entró Cobos sentí que iba a ser un profesor demasiado exigente, serio y,
tras de todo, su presencia evocaba autoridad, por lo tanto, asumí que iba a ser
una clase pesada. Efectivamente, Cobos es un profesor demasiado serio, exigente
y astuto; sin embargo, a lo largo de este semestre entendí las estrategias que
debe tener un profesor para lograr interactuar con los estudiantes. El hecho de
preparar una clase y que sus educandos estén conectados es jodido, pero Cobos,
milagrosamente, lo logró.
El semestre fue efímero, los días se
pasaron en un abrir y cerrar de ojos, las 1200 palabras que escribía después de
cada clase fueron una gran ayuda para desahogarme, además, a incrementar mi
intelectualidad. Recuerdo que las primeras clases Cobos y yo iniciamos con el
pie izquierdo. Llegaba demasiado tarde y sin mis instrumentos, pero era porque
no entendía la magnitud de faltar a una clase de Cobos. A partir de la clase
número 5 entendí lo importante de sus clases, entendí que sus enseñanzas no
solo iban para nuestra carrera, además, se dirigían hacia nuestras vidas
personales. Gracias a Cobos logré entender que, a pesar de estar en la
universidad, seguimos en una burbuja de cristal, donde nuestro propósito es
estudiar. Pero la realidad va más allá, donde existe gente que no tiene
nuestros beneficios y luchan día a día por seguir adelante, en la universidad
un gran problema es estudiar y entregar trabajos; por otro lado, existen niños
que van a la cama sin comida. En este punto quiero decir “gracias profe, gracias por destaparme los ojos y ver la realidad en la
que vivimos. Gracias por hacerme entender que la realidad lo va a tener a uno
de rodillas, pero uno por sus sueños se mantendrá de pie”.
Desearía extenderme, pero más allá de
darle gracias a un excelente docente debo calificar mi labor como estudiante. Considero
que fui demasiado disciplinado y riguroso con mis trabajos, tanto así, que
logré estar eximido del primer parcial y sacar 4.7 en el segundo corte. Llegó
el fin y mi misión se ha cumplido en esta materia, creo que merezco un 4.8 por
mi labor y esfuerzo que realicé en esta materia.



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