Cristian Andrés Quintero Sarmiento
Universidad de La Sabana
01/05/2018
Luego
de que me insultaron por el experimento que Cobos nos puso hacer para llevar a
cabo la realización de la bitácora anterior, descubrí que no con todo el mundo
se puede realizar ciertas actividades y no todos reaccionan de la misma forma.
Algunos toman estos experimentos de forma personal, otros, por su parte, son
demasiado pacientes y tratan de llevar la situación con calma. Por ejemplo,
recuerdo de un experimento en el que un hombre que se jactaba de boxear lo
suficientemente bien, entró al ring con unos boxeadores profesionales. El hombre
no tenía un cuerpo atlético, además, era bastante enclenque y poseía poca movilidad en los movimientos. Recuerdo que le dijo a un joven que era bastante
experto, que no sabía boxear y que en cualquier momento lo podría
derribar. El joven con profesionalismo y humildad le dijo “Bro, no voy a pelear
contigo, mi sesión de entrenamiento ha finalizado. Mis músculos deben reposar,
el próximo viernes tengo los nacionales”. En cambio, el otro hombre se acercó y
le dio un puño en el rostro, de modo que sus compañeros fueron a defenderlo en
el momento el boxeador no reaccionó de forma violenta, al contrario, fue a
buscar sus guantes de 16 onzas y le dejó al otro hombre unos guantes de 10
onzas, y le dijo “para que sea más equitativo toma los más ligeros y yo los más
pesados”.
“Ring, ring” suena la campana y en 40
segundos del primer round el hombre ya está tirado en el suelo. Al momento de
acercarse al contrincante el boxeador le dice “esto se llama humildad y
respeto” Se fue tranquilamente, y el domingo de la otra semana ya había ganado
el campeonato nacional y había sido el mejor nadador en la categoría de peso
welter.
Por otro lado, recuerdo la famosa pelea
que se llevó a cabo entre Conor McGregor y José Aldo. McGregor, en medio de su
egocentrismo desestabilizó a su contrincante por medio de palabras ofensivas y
poco ortodoxas. Considero que la UFC debió sancionarlo, pero esto generaba
mayor gente que televisaba el evento deportivo y mayores expectativas, en otras
palabras, era un negocio redondo. La cuestión estaba en el poder de las
palabras, y eso es de admirar de McGregor. Es un hombre que tiene el coraje
para decir lo que piensa y es capaz de lograrlo sin importar los obstáculos.
Por ejemplo, en su primera derrota contra
Nate Díaz creían que por su estatura y poco alcance sería derribado con
facilidad, además, los comentaristas deportivos aseguraban su derrota; sin
embargo, demostró todo lo contrario al enfrentarse por segunda vez. En las
ruedas de prensa decía “así va este juego, uno cae y se levanta, uno llora y a
veces sonríe y otras veces se prueba el delicioso saber de la gloria. Yo
volveré y dejaré con la boca cerrada a aquellos que dudaron de mí ¡Duden de mí
ahora!”. Ganó por decisión de los jueces y salió con las muletas puestas
gritando “nadie creyó en mí, en mis capacidades. Ahora, ¡quién dudará de mí!”.
Luego de
entender que hay varios tipos de personas, aquellas que se estabilizan y otras
que no lo logran, entendí la importancia de la investigación social. En este punto siento que puedo analizar a las
personas, sus gestos, sus posturas e incluso algunos de sus pensamientos. Por
ejemplo, recuerdo una serie que veía mucho cuando tenía unos 13 o 14 años, la
cual trata del Dr Carl Lightman, el mayor especialista mundial en lenguaje
corporal, y su empresa Lightman Goup, donde trabaja como un consultor independiente,
tanto para agencias gubernamentales como para corporaciones privadas, cuyo
objetivo principal es ayudar a dilucidar si una persona dice la verdad o, al
contrario, está mintiendo. Lightman realiza una observación minuciosa de las micro
expresiones faciales y el lenguaje corporal.
Lie to me es una serie inspirada en el
trabajo de Paul Ekman, el cual es un psicólogo norteamericano conocido por ser
el precursor del estudio sobre las emociones y las expresiones faciales. Sin
duda alguna “uno de los trabajaos más
renombrados ha sido el proyecto Diógenes,
donde el experto describió las micro expresiones faciales” (Virguez, 2012) . Las micro
expresiones pueden utilizarse para le detección de mentiras con un cierto grado
de confiabilidad. A través de Diógnes desarrolló el Sistema de Codificación
Facial de Acciones (FACS), un método que es usado para clasificar las
expresiones humanas a través del estudio de los movimientos asociados a los
músculos de la cara.
Lie to me no es el único proyecto donde
fue participe, además, en el 2001 trabajó junto al actor John Cleese para la
creación del documental llamado “The human face”, transmitido por la BBC.
“Nosotros experimentamos las
emociones como nos suceden, no como las hemos elegido” (Paul Ekman,
2001). En el documental transmitido por la BBC, Ekman afirma que:
“las micro-expresiones o micro-gestos son movimientos
involuntarios de los músculos de la cara, y se dan en momentos de una gran
carga emocional y que estén relacionados con una una siruación que nos pueda
producir ansiedad; ya sea por motivos positivos o negativos” (Erskine & Stewart, 2001) .
En la actualidad, se ha determinado las
siete emociones básicas: alegría, rabia, tristeza, sorpresa, miedo, desprecio y
asco. Las siete emociones no pueden ser “falsificadas”, debido a que los
músculos de la cara se mueven, en la mayoría de los casos, de manera
automática, y no hay forma en la que se pueda reproducir esos movimientos de
forma perfecta de forma consciente, aún con mucha práctica. Según Ekman y el Sistema de Codificación
Facial (FACS) nuestro rostro es capaz de manifestar hasta 10,000 expresiones.
Para lograr entender cómo se desarrollan
las emociones en el cerebro humano explicaré, brevemente, la teoría del cerebro
triple o el cerebro triuno, desarrollado por Paul McLean.
“El cererbo humano está dividido en tres: la Neocorteza,
axones y denritas; el límbico, centro de sentimientos, placer y emociones, y el
sistema Reptil o R (el cererbo más primario) que puede usarse para relajarse o
contraerse, para aceptar o cambiar, cambiar o no querer cambiar” (Beauport, 1989)
La Neocorteza es el cererbo más nuevo, el
último que se forma. La Neocorteza maneja nuestra parte lógica y decide qué nos
conviene, y qué realizar y qué no. El límbico controla las emociones. Es el 2do
que se forma, maneja las emociones: ira, alegría, tristeza, miedo, sorpresa y
asco. El sistema R es el primero en formarse, además, maneja nuestros
comportamientos instintivos o automáticos: hambre, sueño, sed, sexo, etc. Estos
tres unidos generan gestos, los cuales son aprendidos por medio de la herencia;
es decir, los seres humanos vieron a sus ancestros realizar estas expresiones
y, por lo tanto, asimilan que ciertas expresiones reflejan las 7 emociones
principales.
-
Ira:
Aumenta el flujo sanguíneo a manos, aumenta el ritmo cardiaco y la adrenalina.
-
Miedo:
Aumenta el flujo sanguíneo a sistema musculo-esquelético. Estado de alerta
general y focaliza la atención.
-
Asco o
disgusto: Arrugar la nariz o abrir la boca. El flujo sanguíneo
aumentas.
-
Sorpresa: Levantamiento
de cejas y dilatación de la pupila.
-
Tristeza:
Aumenta secreción de dopaminas. Sensación de agotamiento.
-
Felicidad:
Aumenta la actividad cerebral. Mejora disposición a recibir los estímulos.
Estado de relajamiento.
Finalmente, las micro expresiones son
movimientos involuntarios de los músculos del rostro y ocurren como reacción a
una emoción. En caso de detectarlas se puede identificar las actitudes e,
incluso, los sentimientos de la persona con la que se lleva a cabo la
comunicación.
Referencias
Beauport, E. d. (1989). El
cerebro "Triuno". El Nacional Cara a Cara, 2-13.
Erskine, J., & Stewart, D.
(Dirección). (2001). The Human Face [Película].
Virguez, M. d. (28 de
febrero de 2012). Lifeder.com. Obtenido de Lifeder.com:
https://www.lifeder.com/paul-ekman/


Comentarios
Publicar un comentario