Cristian
Andrés Quintero Sarmiento
Universidad de
La Sabana
24/04/2018
La clase inició a las 8:06, el profesor
Cobos con su presencia reflejaba seriedad y, al mismo tiempo, tranquilidad.
Mientras echa un vistazo con el rabillo a todos los estudiantes, de su tórax
emerge una voz gruesa y de autoridad. “Muchachos, el día de hoy recibirán sus
notas. Pero antes les explicaré los Meta modelos”. La catedra inicia con un
abrebocas del tema, el profesor Cobos demuestra su intelecto y estrategias para
mantener a los estudiantes activos y concentrados; sin embargo, algunos educandos
se presentaban dispersos.
A medida que va pasando el tiempo empiezo
a entender sus estrategias, sus comportamientos, incluso, llego notar cuando le
incomoda algo. Ahora que medito, Cobos y yo iniciamos con el pie izquierdo, me
pongo a pensar en ciertas cosas que realicé y le incomodaron, en su momento. En
este punto, entiendo que investigación social no es solo una clase que crea
grandes investigadores, además, forja a los estudiantes a enfrentarse a las
adversidades cotidianas y a no temerle a la vida. Cobos nos muestra lo gris del
mundo, pero nos hace pensar que somos los artistas que tienen la capacidad de pintar
con matices aquel deprimente universo de blanco y negro. Hoy creo que
investigación social se ha convertido en una de mis clases preferidas de lo que
llevo de mi carrera universitaria, debido diferentes situaciones que han
aportado a mi vida; por ejemplo, el hecho de llevar una bitácora me permite
desahogarme y expresar lo que siento por medio de las palabras, en adición, se
usa para fomentar mis capacidades intelectuales, por medio de la investigación
de temáticas que fueron llevadas a cabo en las clases.
Aquel 19 de abril comprendí que el
profesor Cobos cree en mis capacidades y posibilidades. Antes de despedirme de
él me dijo con tono amigable “yo veré Quintero esa bitácora, debe estar bien
como todas las anteriores…” de modo que respondí como una orden militar “sí,
señor. Así será…”. Al momento de salir de clase me sentí bien y con una gran
energía para llevar a cabo mi bitácora. Por lo tanto, decidí ir más allá de las
presentaciones brindadas por Cobos. Decidí investigar qué son los Metamodelos.
En medio de mi
investigación encontré una frase de George Orwell, el cual retrata de forma
casi exacta el cómo se desenvuelven los Metamodelos. “Si los pensamientos corrompen el lenguaje, el lenguaje también puede
corromper los pensamientos” (George Orwell), dicha frase encierra un
significado de las palabras profundo. Desde mi perspectiva, sugiere que las
palabras tienen un poder formidable, donde el lenguaje es una herramienta de
comunicación y, como tal, “las palabras
significan lo que la gente acuerde que signifiquen; es una forma compartida de
comunicar experiencias sensoriales” (Inteligencia emocional , 2005) .
El Metamodelo proporciona un conjunto de
preguntas que permiten recuperar la información desde una estructura profunda
del lenguaje a partir de una estructura profunda. “El Metamodelo es pilar de la PNL, desarrollado por Richard Bandler y
John Grinder, donde los Actos Lingüísticos del Coaching Ontológico permite
extraer información de forma objetiva, sin que el entrevistado recurra a la
subjetividad” (Fonseca, 2016)
Al interior de
la presentación de Cobos, se recalcó que, al interior del Metamodelo, se emplea
el lenguaje para calificarlo, lo cual previene el autoengaño y, así mismo,
permite comprender lo que significan las palabras, debido a que conecta el
lenguaje con la experiencia del individuo con el lenguaje (Cobos, 2018) .
En el lenguaje se halla un nivel neurológico
profundo, donde el Metamodelo acorta dicha estructura para que se llegue a una
comunicación clara y se cumpla el objetivo de llegar a una estructura
superficial. En caso de que no se acorte la profundidad del lenguaje, la
conversación, en efecto, será larga y bastante tediosa. Sin embargo, el proceso
que se lleva a cabo para llegar a aquel nivel superficial se basan en unas preguntas que cuestionan al
hablante, cuyo objetivo es aclarar las “eliminaciones,
distorsiones y generalizaciones del lenguaje” (Cobos, 2018) . En la siguiente
imagen se muestran los tipos de preguntas que se realizan y cuál sirve en cada ocasión
específica.
Una vez entendido el Metamodelo me dispuse
a realizar una entrevista a un gran amigo que le gusta las Artes Marciales Mixtas
(MMA). La base de la conversación fue un comentario de Rodrigo (mi amigo)
mencionando que Nurmagomedov Khabib, campeón de peso ligero de la UFC, debía
luchar contra Conor Mcgregor, ex campeón de peso ligero de la UFC.
-
Cris, si se dan en la jeta tenga seguro que ese irlandés le
da en la jeta. Es que ese man es muy capo.
En aquel momento supe que era la
oportunidad perfecta para llevar a cabo los Metamodelos. Además, mi amigo usa
mucho las expresiones como “ese man”, “ese tipo” y “ese huevón”. Aquellas muletillas
sugieren omisión de índice referencial. Por lo tanto, estaría preparado para
lanzar mis cuestionamientos. De inmediato le respondí a Rdorigo.

- Viejo, ¿quién exactamente es ese irlandés?
Rodrigo responde demasiado desconcertado.
- Chino, no jodás. ¿Dónde tienes la cabeza? Pues estoy
hablando de Mcgregor.
Yo respondo de forma seca y un poco
agresivo.
-
Pana, hay muchos
Mcgregor. Dígame, ¿cuál exatamente?
Rodrigo, confundido, me dijo.
-
Marica, Conor Mcgregor. El mansito del escándalo, el
mejor de la historia.
En aquel momento cambió el rollo del asunto,
había hecho una omisión comparativa y era el momento perfecto de soltar la
pregunta de manera contundente.
-
El mejor, ¿comparado con luchadores de la talla de George
St Pierre? Definitivamente, lo dudo.
No
sabía si la pregunta estaba bien planteada; sin embargo, no sonó sospechoso
como las anteriores veces que, evidentemente, me estaba haciendo pasar por
alguien ignorante. Aquella pregunta despertó la curiosidad de mi compañero y
sabía que se aproximaba un gran debate. Por otro lado, sabía que jamás debía
usar el “por qué”. Según Cobos, el hecho de añadir el “por qué” en una pregunta
implica que el individuo muestre su punto de vista y no muestra las cosas de
forma concreta y objetiva.
-
Mcgregor ganó dos títulos en divisiones distintas. Además,
digame, ¿quién podría enfrentarse contra Nate Diaz de la forma en la que
Mcgregor lo hizo?
En aquel momento se me ocurrió utilizar una
pregunta que cuestionara de la inexactitud de los títulos. Entonces considere
que se trataba de un verbo inespecífico o algo por el estilo. Entonces arrojé la
pregunta.
-
A ver comparemos. ¿Cuántas veces St Pierre ha defendido
el título de peso welter? Es más, usted ni si quiera me ha dicho, ¿cuáles son
exactamente los títulos que ganó Mcgregor y cuántas veces los defendió?
Esperaba que no respondiera mi pregunta,
debido a que si estábamos en un debate se supone que yo debo defender mi posición
y no mostrar índices de debilidad o contradicción.
-
Dos cosas: 1)
Knockout más rápido en la historia de la UFC y 2) Noqueó a un rival demasiado difícil
con mayor alcance, peso y mejor estrategia de sumisión. Viejo, Macgregor es un
loco para las artes marciales. Si me lo
niega es que usted está loco.
En mis preguntas trataba de ser lo más
contundente posible, pero sabía que mi experimento no iba a durar mucho. Mi
amigo me estaba mirando de forma extraña y creía que me pasaba algo en la
cabeza (lo sé porque al día siguiente me lo dijo). Así que arrojé la pregunta
más tonta, pero su afirmación se asemejaba a una nominalización.
-
¿Cómo así más rápido?
En aquel momento mi compañero se molestó y
me dijo
-
Marica usted está todo idiota. Pues la pelea que tuvo contra
José Aldo, donde el knockout fue en 11 segundos.
Yo respondí de
forma inmediata.
-
¿Idiota? Luego, ¿específicamente, qué actitudes tengo
para que usted me categorice como una persona idiota?
Rodrigo, con
ganas de golpearme me dijo.
-
Usted me está irritando y le voy acascar.
En aquel
momento me eché a reír a carcajadas. Era el momento perfecto, estaba usando distorsiones.
En el último usó una distorsión de causa y efecto, a lo que me remití a
cuestionarlo con el ejemplo dado por Cobos.
-
¿Te estoy irritando, te sientes incomodo si te hago estas
preguntas?
Furioso, se
levantó y me dijo.
-
Vaya y coma mierda.
En aquel
momento, usó una omisión de verbo inespecífico, entonces, en forma de chiste le
dije.
-
¿Cuál clase de mierda?
Rodrigo agarró
su maleta y se fue bastante enojado conmigo y yo entendí el poder de los
Metamodelos.
En conclusión,
los Metamodelos buscan llenar información perdida, aclarar significados,
identificar limitaciones, abrir nuevas opciones, remodelar la estructura y
sacar información específica para dar sentido a la información.
Referencias
Cobos, S. (19 de 04 de 2018). Twitter. Obtenido de
Twitter.
Fonseca, H. U. (2016).
El metamodelo del lenguaje. Coaching en gotas.
Inteligencia emocional .
(24 de 08 de 2005). inteligencia-emocional. Obtenido de
inteligencia-emocional:
http://ie2.tizaypc.com/contenidos/contenidos/programa/8/28-EL%20METAMODELO.pdf
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